21 de septiembre de 2011

Pulau Samosir (Danau Toba Lake)


El Lago Toba es el lago más grande del Sudeste Asiático con 1700 km2 (más de dos veces el tamaño de Singapur). En el centro del lago esta la isla de Samosir, de unos de unos 35km de largo por 15km de ancho. Por lo que al llegar puedes decir que te encuentras en una isla dentro de otra isla (Sumatra).


Un autobús nos deja en Parapat unos pocos minutos antes de que salga el último ferri. Tenemos que correr cargados con las mochilas para atravesar el pueblo y llegar al embarcadero. Casi lo perdemos.
En el ferri se nos acerca un caza turistas ofreciéndonos su GH, al que no le hacemos mucho caso, pero dado que es de noche, nos hace muy buen precio por la habitación y además nos lleva a los dos en moto desde el embarcadero, no podemos negarnos a ir con él, además no nos apetece ponernos a buscar nada a estas horas. Al día siguiente, cuando nos despertamos y vemos donde estamos, con una habitación con unas vistas increíbles al lago, nos damos cuenta que hemos ido a parar al mejor GH.


El lago está formado en el cráter de un extinto volcán que se cree tuvo una súper-explosión hace unos 70.000 años que extinguió toda vida en Sumatra y amenazó gravemente la existencia de la vida en el resto del planeta; restos de ceniza petrificada de Toba han sido encontrados en las aguas del golfo de Bengala.

Aquí se respira tranquilidad, la isla es un remanso de paz, la gente es humilde y súper agradable, no hay estrés. Por la mañana se ve a los locales pescando con pequeñas redes en sus botes de madera tallados de una sola pieza de un tronco, otros en su pequeña huerta, pero todos tranquilos, sin prisas y siempre sonrientes.  Además los novecientos metros de altitud de Toba hacen que tenga una temperatura excelente.


Desafortunadamente para los locales de Tuk-Tuk, y afortunadamente para los viajeros que se acercan a Toba, el turismo ha decrecido increíblemente en los últimos años. Ahora no seremos más de doce occidentales los que estamos aquí para el alrededor de medio centenar de hospedajes que se hallan en Tuk-Tuk. Todos nos preguntan en que GH estamos para saber quien se ha llevado el gato al agua, pero todos son gente muy agradable, que agradecen que vengas a la isla.




La belleza de Toba va incluida además con una interesante cultura. La isla está habitada por los Batak. Llegaron en el Neolítico desde el norte de Tailandia y Burma (Myanmar) y se asentaron aquí viviendo aislados durante siglos. Practicaron el canibalismo hasta 1816, con los enemigos o malhechores. Tienen seis grupos lingüísticos diferentes. Siempre fueron animistas hasta que los misioneros europeos decidieron venir a cristianizarlos; de todas formas vemos que sus tumbas, iglesias y todos los elementos cristianos están aún fuertemente ligados a su cultura animista, haciendo una especie de mezcla entre ambas religiones, aunque claramente predominando la cristiana. Sus tradicionales creencias combinan cosmología, ancestros y espíritus. Aún así, los Batak parecen sentirse orgullosos de su condición cristiana ya que es un gran núcleo viviendo entre tierras fuertemente islamizadas.


Tenemos la suerte de ver una ceremonia de boda, en una pequeña carpa en mitad de la carretera. Los invitados acuden con una cesta con arroz que depositan en unos grandes sacos, es el regalo para los novios. Además llevan unas telas que colocan a los novios con sus danzas llamadas sigalegale.

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El banquete es de lo más exclusivo, cocina de autor: arroz blanco hervido y carne de cerdo cortada en tacos.




Al día siguiente alquilamos una moto y damos una vuelta a la isla. Pasamos por la villa de Tomok donde vimos la antigua tumba del rey Sidabutar, el rey Batak que adoptó el cristianismo y que está enterrado junto al misionero que se encargo de hacer la conversión.
El lado opuesto a Tuk-Tuk es Pangururan, es el pueblo que está unido a tierra; aunque realmente debido a un canal que han abierto cortando el trozo de tierra, podríamos considerar Samosir como isla.
Cruzando el puente llegamos a unas fuentes termales.

Para volver decidimos ir por una carretera que la cruza, buscando el punto más alto de la isla para disfrutar de las vistas, en lugar de bordearla por el sur.
Pasamos por varios lagos, que en su día  fueron el cráter del volcán. Con los kilómetros la carretera se convierte en pista y la pista en camino lleno de piedras y charcos. Los últimos diez kilómetros son solo accesibles con una moto de enduro, pero allí estamos nosotros con nuestra scooter de ciudad, como siempre “off the beaten track”.
Por el camino vemos el estilo de vida de estas gentes, muy rural y  humilde pero muy autentico y con mucha cultura y tradición.


Algo que caracteriza a éste pueblo sin duda, es la arquitectura de sus casas hechas de madera sin emplear clavos, con unos extravagantes tejados picudos muy originales, colocando cuernos de búfalos en los puntos más altos.

1 comentario:

  1. Bonita la filmacion de la boda, colorista
    alegre y cuanto bailan que guapos los novios.
    ¿Pero estais invitados?.
    No os perdeis nada,así me gusta.

    .

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