15 de octubre de 2011

Gunung Kawah Ijen


Llegar a determinados lugares en Indonesia es en sí pura aventura. Cantidad de combinaciones de buses locales, opelets, angkots, colts, ojets, bemos, y otros nombres de transportes que hemos tenido que aprender, te van acercando lentamente al destino marcado. Solo hay que tener mucho tiempo y una gran dosis de paciencia. El tiempo lo tenemos y la paciencia es una virtud en la vida y en el mundo del viajero que poco a poco la hemos ido adquiriendo.


Esto implica muchas veces tener que hacer noche en mitad del camino, en pueblos de tercera categoría con apenas uno o dos alojamientos y donde hace tiempo que no ven a ningún occidental.
Pero casi siempre obtenemos una gran recompensa al tiempo dedicado.
Nos llevaría mucho tiempo explicar cómo hemos llegado a Gunung Kawah Ijen, pero es lo menos importante. Por el camino hemos conocido al Yanero Solitario, todo un personaje del que podría estar horas hablando. Lleva veinte de sus treinta y nueve años viajando, ha pasado largas temporadas en los cinco continentes y tiene la ilusión por ver cosas nuevas de una persona  que no ha salido de su pueblo.


Es una satisfacción compartir unos días con personas tan interesantes y con tanto mundo, cada palabra, cada acto, es una lección que aprendemos gustosamente.

Gunung Kawah Ijen es una montaña volcánica de las más bonitas que puedan existir. Su enorme cráter
de más de un kilometro de ancho esconde un enorme lago de agua verde turquesa. El paisaje en el interior del cráter es lo más parecido a la luna que se puede encontrar en la tierra. Una enorme columna de humo indica donde se encuentra el sulfuro que recogen los mineros, uno de los trabajos más duros que nunca antes hemos visto.







En  las faldas del Gunung Kawah  Ijen, tan sólo hay dos alojamientos, uno la caseta de los forestales y varias cabañas sencillas. El paisaje es agradable e invita a quedarse tranquilamente contemplando este maravilloso lugar. Un goteo incesante de mineros suben y bajan con sus cestas llenas de enormes piedras de sulfuro, algunos llevan más de 90 kg sobre sus hombros. Sus rostros expresan la dureza y el esfuerzo de un trabajo que exige una fortaleza física importante, aun así, siempre te dedican una sonrisa o un saludo y te invitan a que les hagas una foto. Una y otra vez nos dan una lección de sencillez, es gente feliz.  




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1 comentario:

  1. Muy buena tu filmacion y tus comentaríos
    Antonio me encantan son estupendos.

    Un abrazo. Maribel.

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