29 de agosto de 2013

Bamei (2ª parte)



Hoy me he comprometido con Maggie para dar a los monjes una clase de inglés. Con el nivel que tengo es posible que acaben dandome la clase ellos a mi, pero Maggie me ha prometido que los niños no saben absolutamente nada y que puedo enseñarle cosas sencillas como los numeros o los colores.

Andando de camino al monasterio me doy cuenta que hoy es un día especial en Bamei. Numerosas autoridades locales y bastantes periodistas se encuentran en una nueva calle junto a un nuevo parque y un Centro de información turística que van a inaugurar. El día me servirá para indagar más sobre las relaciones entre el Estado chino, las autoridades locales, y las instituciones budistas tibetanas.
 
Paso andando por mitad de tanta "chusma", pues esto no es muy diferente a cuando inauguran el tranvía en Alicante. Aprovechan mi presencia para acercarse a mi y presentarme al alcalde, a la vez que me hacen unas fotos con el, a modo de primer extrangero que visita las instalaciones. Me dan ganas de decirle que si quiere atraer al turismo, su municipio tiene un potencial turistico inmenso, no necesita parques ni jardines, ni carreteras, simplemente que no hagan NADA, es decir que mantengan su riqueza natural intacta en lugar de destruirla con carreteras, minas y presas. Afortunadamente para él, no se tibetano.

Pero la verdadera celebración esta unos cientos de metros adelante, en la plaza del pueblo donde están reunidos todos sus habitantes vestidos con sus mejores galas bailando danzas populares. 

Lo paso en grande viéndoles disfrutar y me siento uno más, sin darme cuenta que soy el único foráneo.








 








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Terminado el evento continúo hacia el templo. Al llegar me esperan para comer. Hoy ha venido otro Maestro más importante, así que no habrá clase de inglés.
Nos sentamos todos en su habitación a tomar té. Hablar con el Máster es un tanto difícil pues solo habla tibetano, un joven monje lo traduce al putonhua y Maggie me traduce al inglés.
Más tarde aprovechamos que Maggie tiene coche y nos vamos todos de turismo a otro templo a 8 km.
 




Maggie me aclara muchas dudas. El Estado chino está destinando a estas zonas ingentes cantidades de dinero, además de invirtiendo en infraestructuras, muchas veces desproporcionadas dado el reducido número de habitantes, otras totalmente inútiles, como aeropuertos en mitad de la nada. Todo con el objetivo de tener contentos a sus rebeldes (independentistas) habitantes. También les regala tierras y tienen un régimen fiscal especial. Estas regiones que por la dureza del clima han sido históricamente muy humildes, se encuentran ahora que les cae el dinero del cielo. Nosotros nos hemos estado preguntando de qué vive esta gente que no se les ve hacer nada, que tienen cuatro yaks repartidos por las praderas y que todos tienen su todoterreno y sus buenas casas.

Con los líderes budistas pasa lo mismo. El gobierno les financia la construcción de nuevos templos así sirve a su vez de reclamo turístico, y les hace regalos en forma de iphone, cámaras réflex, etc, además les pone a su disposición vehículos de gama alta, todo para que se vayan olvidando de sus pretensiones de autonomía (y por supuesto de autodeterminación) y que se olviden del Dalai Lama pues la campaña mediática le acusa de promover las inmolaciones y le tacha de criminal.
El gobierno chino quiere ser el que decida quién será el sucesor del actual cuando este fallezca. Entonces será el momento más decisivo del futuro del Tíbet.


1 comentario:

  1. Siempre sucede lo mismo ,amigo Antonio ,dinero compra silencio y el silencio, lo compra el dinero,sin dar se cuenta que existen cosas mas valiosas. Me sorprende la capacidad que tienes para introducirte y enterarte de la situación del lugar con tanta información, que experiencias mas impresionantes y valiosas,si no fuera por tu información no llegaríamos a saberlas nunca, en hora buena joven.Bel.

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